El tiempo, el cambio y las materias, elementos que definen el derrotero de un plan de estudios

 

por Francisco Javier Calleja Bernal

profesor de planta del departamento de contabilidad del ITESM Campus Ciudad de México

fcalleja@itesm.mx

 

Las materias o asignaturas que componen un plan de estudios y sus respectivos contenidos están en uno de estos casos:

a)       Materias que no se ven fácilmente afectadas por el tiempo ni en su estructura, ni en sus contenidos ni en sus aplicaciones. Pero cuando una modificación se presenta es revolucionaria y cambia el nombre de la materia, sus contenidos y hasta las actividades que se desarrollan en el aula. A la Gramática le sucedió algo así hace algunos años y vimos como lo que estudiaron nuestros hijos era sustancialmente diferente a lo que habíamos estudiado nosotros. Hay materias en las que el cambio trascendente ha sido de enfoque como la Contabilidad, que hace muchos años fue enseñada a través de procesos de memorización ayudados por la repetición en voz alta de sus reglas, para luego enseñarse a través de una ejercitación exhaustiva y, en cambio, ahora nos inclinamos por poca ejercitación y orientamos al razonamiento ante las cifras contables y el estímulo de la capacidad de tomar decisiones por los alumnos.

b)       En cambio, existen materias que por estar en sitios fronteros con el trabajo práctico, tienen que ver con alguna frecuencia modificados todos sus aspectos. ¿ Cuántos temas están hoy contenidos en una materia del plan de estudios de cierta licenciatura y hace cinco años estaban en otra ? ¿ Cuántas materias se ven precisadas a cambiar de nombre para adaptarse a las necesidades y aun a las modas de una profesión ? ¿ Cuántos temas nuevos son incluidos en cada revisión del plan de estudios desplazando a otros que ya resultan obsoletos ? ¿ Cuántos temas que eran objeto de estudio de la maestría han pasado ahora a la licenciatura ? Este es el caso de las Finanzas, el tema de riesgo, por ejemplo, apenas era mencionado hace años y ahora ocupa grandes espacios de varias materias, instrumentos financieros que eran casi desconocidos hace una década ahora se dedica una materia entera a revisarlos. Aunque la base de las Finanzas sea la misma los cambios han afectado de manera sustancial muchos aspectos y la realidad obliga a cambiar nombres, temas y formas de abordaje, en el entendido de que en cinco años el panorama habrá variado de nuevo.

c)       En el extremo están aquellas materias que se colocan en la punta de lanza del avance del conocimiento, un ejemplo es cómputo y el terreno que se pisa cambia a diario, de manera que los contenidos son modificados con tal rapidez que deben ser albergados en materias con nombres anticuados o que no les corresponden, pero es imposible esperar a hacer un cambio en el plan de estudios porque ya sería tarde. Es el caso, también, de materias como impuestos que por su mismo contenido no son estables ni un año completo.

Esta breve reflexión del tiempo, el cambio y las materias que se estudian en las instituciones de educación superior quedaría incompleta sin enlazarla con los profesores que están al frente del aula.

Se entenderá por qué en las materias del primer grupo son más exitosos los profesores experimentados que las han impartido muchas veces y han profundizado en todos sus aspectos. Aunque es justo reconocer que, en ocasiones, un cambio fundamental requiere también traer nuevos profesores si es que los anteriores no se adaptan. Clásica es la anécdota de aquel profesor que inició su clase diciendo: Los planes de estudio han cambiado y desconozco el nuevo temario de esta materia, pero sé que nunca se quitará el tema “x”, así que iniciaré con él. Para su desgracia unos días después se enteró que el tema sí fue retirado y no pudo recuperar la credibilidad ante el grupo.

En las materias del segundo grupo, periódicamente afectadas por el cambio, las universidades prefieren especialistas o consultores que estén muy relacionados con la práctica, con la evolución actual de los conceptos y de su aplicación. Pero es importante observar que un profesor exitoso en esas materias deberá tener también unos sólidos conocimientos teóricos para lograr que sus alumnos realmente unan lo que ya saben con las herramientas que incorporan al bagaje de su profesión. No olvidemos aquellos casos de profesores expertos en “cómo se hace en su empresa”, pero limitados fuera de este pequeño mundo de manera que generan estudiantes que más parecen estarse capacitando en una técnica que tomando un curso universitario.

Las materias inestables que se modifican todos los días requieren al especialista en el tema específico o al investigador que avanza a la par que el estado del arte de su ciencia o profesión.

El secreto está en dar al profesor adecuado la materia precisa.

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