Antes de Pacioli y en sus tiempos

por Francisco Javier Calleja Bernal
profesor de planta del departamento de contabilidad del ITESM Campus Ciudad de México
fcalleja@itesm.mx

Me remontaré a las profundas aportaciones contables de los romanos, de quienes se conservan datos tan concretos como:

  1. La obligación de llevar una especie de borrador con el registro de ingresos y gastos, llamado "Adversaria".
  2. La transcripción mensual de los datos anteriores a un registro llevado más cuidadosamente y el cual había obligación de conservar llamado "Codex o Tubulae".
  3. En este último registro estaban nuevamente anotados los ingresos, llamados "Acceptum" y del otro lado los gastos "Expensum" (curioso que la raíz latina haya sobrevivido en el inglés donde gastos se expresa como Expenses).
  4. El "Codex Accepti et Expensi" derivaba en el estado final de la Caja o "Arca" (curioso nuevamente, ya que en español decimos arqueo al acto de revisar físicamente lo que tenemos en la caja).

El año 325 antes de Cristo se expidió en Roma la Ley Paetelia Papiria que daba valor probatorio a los registros contables, ya que hablaba de que con tan sólo la anotación del nombre del deudor, con su consentimiento, en el Codex del acreedor se consideraba realizada la operación y tenía validez la deuda.

Después de los romanos pueden rastrearse datos y pruebas de avances contables, como el Domesday Book de Guillermo el Conquistador donde se asentaban ingresos y egresos de la Corona Inglesa y de sus bienes en el año 1086.

En 1157 Ansaldus Boilardus, notario genovés, reparte las utilidades que produjo una asociación comercial con base en el saldo de la Cuenta de Ingresos y Egresos llevada durante la misma. Se conservan cuentas de un comerciante florentino en 1211 donde se anota el debe arriba del haber, dando así lugar a la sospecha de una Escuela Florentina de contabilidad, discrepante de las Escuelas Genovesa y Veneciana que ponían el debe y el haber frente a frente (cualquier estudiante de primer semestre de Contabilidad Financiera ya sabrá que escuela triunfó).

En 1263 Alfonso el Sabio en España establece que los funcionarios encargados de la administración de rentas deberán rendir cuentas, en el sentido contable, anualmente.

Se conservan libros de casa comerciales florentinas de 1282 y los libros de la casa comercial Bonsignore de Siena de 1290, que incluyen un libro de caja y uno de cuentas corrientes con los clientes, se consideran de los primeros en hacer innovaciones contables muy cercanas a la partida doble. Las cuentas llevadas por los hermanos Reiniero y Baldo Fini, en Francia, incorporan ya el uso de las cuentas de gastos y ventas tal como las conocemos hoy.

La Comuna de Génova lleva sus cuentas registrando pérdidas y ganancias exactamente igual que hoy, con base en un edicto promulgado en 1327, el cual debía ser revisado por un auditor "Maestri Racionali", sobre todo en el caso de su libro principal llamado "Cartulari" cuya traducción al español, tal vez ya lo adivinó usted, es libro mayor. Esto último sucedía en 1340.

Se conservan los libros de los banqueros genoveses Zaccaria que comprenden varios ejercicios. Aparecen los registros auxiliares en la forma de Libros de Cuentas Corrientes, usando las expresiones debe y haber, que se presumen de origen toscano. Los libros del banquero florentino Perrizzi se manejan con sus respectivos auxiliares y son sólo un ejemplo de las más de 80 empresas que había en Florencia en el año de 1336.

En los libros del comerciante Francesco Datini, durante la segunda mitad del siglo XIV, aparece el registro por partida doble, se tiene ya la idea de un patrimonio del negocio, la determinación de pérdidas o ganancias, el cierre de operaciones cada dos años y la elaboración de estados financieros. La importancia de Datini consiste en que no se trataba de un comerciante cualquiera, poseía una auténtica trasnacional de aquellos tiempos con filiales en cuatro países.

Para esta época eran ya muchos los empresarios que llevaban una contabilidad formal por partida doble, teniéndose los casos de la familia Médicis que era dueña de una industria textil; de Antonio Jacobo Frügger, de Augsburg, en el año de 1419; de Donato Soranzo e Fratelli; de Andrés Barbarigo que llevaba una contabilidad "a la veneciana" con un libro que registraba las operaciones en orden cronológico llamado Giornale (diario) y otro llamado Cuaderno (mayor).

El 25 de agosto de 1458 Benedetto Cotrugli Rangeo termina de escribir su libro "Della mercatura et del mercante perfetto" donde se estudia la partida doble por primera vez en la historia, por desgracia su libro se publica hasta 1573 y ya en 1445 había nacido en el burgo de San Sepolcro, Toscana, quien será considerado el padre de la contabilidad como la entendemos ahora, Luca Pacioli, de quien ya hablé en un artículo anterior y que publica antes su libro.

El año de 1494 es también fundamental para la contabilidad porque pasa de su etapa de probanza a su etapa de llevanza, es decir, hasta este momento la contabilidad se llevaba por voluntad, por deseo de tener una prueba de la palabra de los comerciantes, de aquí en adelante diversos ordenamientos legales la hacen una obligación para los hombres de negocios de varios países de Europa, curiosamente retomando la idea romana de la Ley Paetelia Papiria.

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