¿ De verdad son necesarias tantas matemáticas ?

por Francisco Javier Calleja Bernal
profesor de planta del departamento de contabilidad del ITESM Campus Ciudad de México
fcalleja@itesm.mx

En los últimos años ha cobrado una gran importancia, en muchos programas de estudio a nivel licenciatura, el estudio de las matemáticas. Me refiero a los programas de negocios y de ciencias sociales en general, por supuesto, ya que en los programas de ingeniería y ciencias las matemáticas siempre fueron importantes. Hubo, incluso, algunas ideas en el sentido de ir más allá y unificar las áreas uno y tres de la preparatoria en lo referente a matemáticas, adoptando las materias, contenido y nivel del área uno para el área tres.

Lo anterior lleva a preguntar ¿ De verdad son necesarias tantas matemáticas ?

Quisiera enfocar la cuestión desde dos puntos de vista:

En pirmer lugar, considero que ciertas carreras del área de ciencias sociales se verían beneficiadas con un nivel de matemáticas superior al actual, pero impartido de manera diferente y, ciertamente, a cargo de profesores de esta misma área de ciencias sociales o, en todo caso, por matemáticos, actuarios o ingenieros convencidos y conocedores de que la matemática es para las ciencias sociales una herramienta y no un fin en sí misma. Junto con lo anterior, sería importante implementar talleres de aplicación práctica de los conocimientos numéricos de los alumnos. En la actualidad se da frecuentemente el caso de estudiantes de licenciatura que aprueban cursos sofisticados de matemáticas y que no pueden enfrentar cálculos aritméticos simples. Lo cual, en el fondo, refleja lo que sucede con sus profesores. A mí me ha tocado ver matemáticos y financieros eminentes echar mano de sus calculadoras para enfrentar un modesto 15% o eminentes profesores de doctorado que malgastan el tiempo de sus estudiantes despejando fórmulas sin llegar jamás a discutir el uso y la interpretación de los resultados de aplicar dichas fórmulas.

Hoy en día me temo que sigue sucediendo con las matemáticas lo que en otro tiempo sucedió con la programación de computadoras ¿ Cuántas horas de estudiantes de licenciatura se perdieron aprendiendo lenguajes de programación que nunca fueron utilizados ? Por fortuna, la evolución de la tecnología demostró rápidamente que sólo debían programar ciertas, muy contadas profesiones y una serie de auxiliares técnicos, mientras que contadores, administradores y otros profesionales era mejor que aprendieran a usar la paquetería comercial disponible en el mercado.

Muchos profesores de matemáticas financieras, de probabilidad o de investigación de operaciones (a nivel licenciatura, maestría y doctorado) se empeñan en enseñar a sus alumnos el entramado interior de estas materias, cuando en las organizaciones hay siempre un experto que, apoyado en el adecuado equipo de cómputo, se encarga de estos cálculos. Mientras tanto los estudiantes terminan sus cursos sin saber tomar decisiones basados en los números resultantes de las complicadas operaciones que hicieron. Aquí debe tomarse ejemplo de la contabilidad, en la cual la enseñanza del registro y de la técnica contable se ha comprimido a lo básico, para enseñar al alumno a decidir basándose en información contable bien entendida y, que conste, que todavía nos falta avanzar en este camino.

Se ha sobrevalorado en todos aspectos el área matemática, un amigo mío trabaja en una universidad donde los cursos de matemáticas para ciencias sociales son la única materia que se imparte seis horas a la semana y todas las demás, incluidas las de especialidad, son de tres horas. Y lo lamentable de esto es que sólo se debe a la exagerada influencia que tiene el titular del área matemática en las autoridades de la universidad y los egresados no se distinguen de manera especial a los de otras instituciones con tanto estudio matemático.

Todo lo anterior, me lleva al segundo aspecto de la cuestión, es decir, que una cierta base matemática es indispensable, pero que un exceso numérico no ayuda a los estudiantes de ciencias sociales y antes puede deformar su pensamiento y hacerlos olvidar el lado humano de la organización. Por ejemplo, dentro de las mismas ciencias sociales siempre se nos reclama a los contadores estar demasiado atentos al número y desdeñar otros puntos de vista, aunque realmente nosotros usamos solamente los números indispensables.

Esto se une al hecho de que el tener un profesional altamente calificado en matemáticas al frente de la organización no me garantiza que use su lógica matemática para resolver los problemas, tenemos en la actualidad buen número de ejemplos de informaciones derivadas de cálculos matemáticos que son ignoradas por los directivos y, lo que es peor, por directivos que saben muchas matemáticas pero que no las aplican al momento de tomar decisiones. En muchas organizaciones un jefe experto en matemáticas pasa con igual o mayor facilidad que el que no lo es sobre los números que aconsejan claramente algo, para tomar una decisión totalmente opuesta y visceral.

En conclusión, mi argumentación iría sobre la línea de enseñar lo indispensable, lo mínimo de matemáticas y, en cambio, enseñar muy a fondo a utilizar los resultados numéricos para basar nuestras decisiones, respetando lo que el número significa, interpretándolo correctamente y actuando consecuentemente a él.

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