El horizonte de la incertidumbre
por Francisco Javier Calleja Bernal
profesor de planta del departamento de contabilidad del ITESM Campus Ciudad de México
fcalleja@itesm.mx
Las generaciones anteriores y la generación que está al mando el día de hoy en el mundo de los negocios fueron preparadas bajo lineamientos muy rígidos en diversos aspectos y el contable no es una excepción.
Los contadores públicos que enseñaron en las universidades durante los últimos cincuenta años tenían frente a sí un horizonte muy claramente distinguible y fácil de precisar. Curiosamente aunque hasta los años sesenta y setenta del siglo pasado no se habían precisado con exactitud cuáles eran los principios de contabilidad aun en los mismos países industrializados, la homogeneidad del trabajo contable era envidiable y cuando no lo fue los colegios profesionales se pusieron a trabajar enjundiosamente en publicitar dichos principios y no dejar lugar a dudas sobre su aplicación. En México, la Comisión de Principios de Contabilidad del Instituto Mexicano de Contadores Públicos asumió esa tarea y la llevó a cabo de manera sobresaliente.
Lo anterior derivó en una práctica contable bastante uniforme y con relativamente pocos problemas. El ser humano necesita puntos claros de referencia para su actividad, en el caso de la profesión contable los tuvo y muy claros durante muchos años.
Hace aproximadamente treinta años en Estados Unidos se consideró que el grupo de profesionales que debía trabajar en la redacción de las normas contables debería ser mucho más plural de lo que había sido hasta entonces y debía integrarse por mayor número de personas que se dedicaran prácticamente de tiempo completo a ello.
Estos cambios narrados en el párrafo anterior generaron una producción mucho más compacta de lineamientos para la práctica contable, al mismo tiempo fue posible el tratamiento de ciertos temas delicados que no habían sido tocados hasta entonces. No tenemos derecho a pensar que el progreso es necesariamente una fuente de males, pero es cierto que al llegarse a áreas no exploradas anteriormente se presentaron, también, problemas que no habían existido. Los últimos dos años y los severos problemas que las empresas estadounidenses han enfrentado son el resultado final de todo ello. La profesión contable en Estados Unidos propone una serie de cambios y de nuevos controles para evitar que estos desastres vuelvan a repetirse.
Nuestro país y nuestra profesión inicia ahora el mismo camino bajo las mismas ideas de crear un grupo de profesionales que represente a diversos sectores sociales y que con mayor tiempo se oriente a la producción de más numerosas y detalladas reglamentaciones contables, es evidente que exploraremos campos nuevos y que enfrentaremos problemas que hasta ahora no hemos visto. El Instituto Mexicano de Contadores Públicos y su Comisión de Principios de Contabilidad seguirán allí en un nuevo papel y con la clara idea de evitar que el cambio nos traiga infortunios.
Pero a pesar de todo nos encontramos frente al horizonte de la incertidumbre.