por Francisco Javier Calleja Bernal
profesor de planta del departamento de contabilidad del ITESM Campus Ciudad de México
En estos años, se han incrementado en número y tamaño las empresas que prestan servicios. Los servicios se convirtieron en el sector de más crecimiento en la economía.
Esto ha provocado que se voltee la mirada hacia el servicio y han tomado fuerza la contabilidad de empresas de servicio, la calidad en el servicio, la reingeniería de los servicios, etc.
Pero, a pesar de toda esta atención a los servicios y a sus prestadores, un recorrido por las empresas nos permite encontrar áreas de oportunidad para mejorar lo que el cliente recibe.
He aquí una lista inicial de esas áreas, derivada de lo que vemos a diario:
El cliente que se acerca a solicitar información y el empleado que antes de responder dice “buenos días”. Ante esta respuesta hay todo tipo de reacciones, desde quien se cohibe hasta quien se indigna, y puede dudarse que la empresa gane algo ¿ Por qué no responder primero y desear después buen día ?
Otro ejemplo es el personal de seguridad que, en las puertas de los centros comerciales, desea “buenos días” a todos los clientes que llegan. Algunos contestan, muchos no lo hacen y otros se incomodan. Además, este personal a fuerza de sufrir desaires entona su saludo con un dejo de agresividad que lo desvirtúa.
Un ejemplo es una sección de un departamento de fotocopiado con varias ubicaciones en una empresa, que ha ido complicando los requisitos, logrando que el personal prefiera ser atendido por otras secciones, ya que para lograr el servicio se requirió primero un formato en papel, luego otro, más tarde uno electrónico, complicando cada vez más sin necesidad.
Otro ejemplo es una sucursal de una tienda departamental en la que ciertos trámites pueden ser realizados por teléfono, pero si el cliente está presente y decide acudir a “servicio al cliente” para realizarlos, los empleados ponen obstáculos para no atenderlo.
En conclusión, las empresas de servicio han crecido demasiado y no siempre la capacitación está a la par o se ha capacitado sólo en lo básico. Falta una segunda parte donde el empleado debe aprender a discernir, a diferenciar, a usar su criterio, a pensar en lo que el cliente realmente necesita.
Algunos expertos señalan, también, que la hoy olvidada función del supervisor debe rescatarse, ante la evidencia de que donde sólo hay empleados éstos realizan su trabajo de manera muy desigual. Es evidente que hay muchos empleados que realizan bien sus labores, pero piense en cualquier empresa, en la que más visita, en la suya tal vez y dígame si puede garantizar que el servicio es de calidad homogénea, tal vez cuidar estos aspectos ayude a lograrlo.