La evolución en la enseñanza de la contabilidad

 

por Francisco Javier Calleja Bernal

profesor de planta del departamento de contabilidad del ITESM Campus Ciudad de México

fcalleja@itesm.mx

 

En México, la contabilidad ha estado en los planes de estudio de diversas licenciaturas desde el siglo XIX. En esa época empiezan a editarse libros de texto de autores mexicanos que hacen aportaciones a la didáctica de la materia.

Puede trazarse el camino de cómo se ha enseñado la contabilidad y vislumbrar que nos demandan las necesidades actuales y futuras respecto a cómo enseñar la contabilidad hoy.

En los viejos libros de Bernardino del Raso (1869) y de Antonio Tapia (1887) se recomendaba enseñar los conceptos teóricos a través de la memorización. La mayor parte de estos libros estaba destinada a la teoría y se dejaba espacio para que el estudiante pudiera ver como se desarrollaban varias contabilidades.

En esos tiempos, también, se usan textos extranjeros, pero el siglo XX ve aparecer nuevos libros y un enfoque mucho más centrado en la ejercitación exhaustiva. Alejandro Prieto (1932), Maximino Anzures (1952), Marcos Sastrías (1960), Tomás López Sánchez (1961) y Elías Lara Flores (1964), por mencionar sólo a los más conocidos, publican obras con una preocupación didáctica en la explicación de los conceptos y cada vez mayor utilización de ejercicios para que el estudiante los resuelva al terminar cada tema. Esta época la preside la divisa “aprender haciendo”.

Algunos de estos autores, Prieto sobre todo, comienzan a visualizar la necesidad de usar técnicas didácticas distintas para mejorar el aprendizaje y ensayan audiocassettes para el repaso del texto, ilustraciones adicionales, extensas prácticas finales con documentos reales y casos para aquellos profesores que quieran utilizar esta técnica.

Al finalizar el siglo pasado comenzamos a pensar en adoptar las metodologías nuevas y los desarrollos de otros países en este campo y nos impacta la diferencia entre nuestros procedimientos y los estadounidenses. Arturo Elizondo (1976) propone un enfoque personal y diferente que no se populariza. Se presenta una  constante traducción de libros de texto o de adaptación de los mismos, aparecen autores como Gerardo Guajardo (1991) que, después de colaborar en una adaptación, escribe su propio texto, pero teniendo en la mente los libros clásicos del vecino país del norte. Esto nos permite observar y experimentar con una metodología que usa poca ejercitación y que orienta más al razonamiento ante las cifras contables y el estímulo de la capacidad de tomar decisiones por los alumnos. Javier Romero (1995) tiene éxito al proponer un material con enfoque más global y Humberto Oropeza (1996) incorpora un diskette a su libro señalando el impacto de los adelantos tecnológicos en la contabilidad.

Las instituciones educativas apoyan nuevas formas de trabajo en sus planes de estudios y así observamos como los contenidos de las materias contables se hacen más ambiciosos pero desechan temas que requerían demasiada “gimnasia contable” y poco razonamiento; se colocan temas cada vez más complicados en los semestres básicos ante la capacidad de los estudiantes para enfrentarlos; se recalca que la parte numérica es herramental y que lo verdaderamente importante es la toma de decisiones basada en los números; se enfrenta, a través de los paquetes de cómputo, que deben hacerse razonamientos al principio al ingresar los datos y al final al recibir la información, pero que el proceso intermedio va quedando solucionado gracias a la tecnología. Ahora la divisa sería “la contabilidad es un problema de juicio, no de aritmética”.

Vamos incorporando en nuestros textos algunas características muy utilizadas por los estadounidenses como: La utilización de ejemplos y de cifras de empresas reales; la presencia de apartados en la obra que hacen referencia a tópicos actuales del tema; la presentación del material estructurada desde el punto de vista didáctico haciendo explícitos los objetivos de aprendizaje, ejemplificaciones, ejercicios resueltos, ejercicios rápidos, prácticas de diversos tipos, preguntas de repaso, casos, ejercicios para ser resueltos en computadora y otros; apoyo al profesor facilitando resoluciones de todos los ejercicios en el propio cuerpo del libro; referencia concreta a paquetes computacionales que faciliten la superación de actividades mecánicas incluidas en el aprendizaje de la materia; la inclusión en la bibliografía de sitios en la red que permitan hacer investigaciones sobre temas actuales.

La enseñanza de la contabilidad toma el rumbo de desarrollar las habilidades intelectuales del alumno, de lograr que aprenda a usar una herramienta, que piense y decida durante ese proceso y, sobre todo, que sin dejar de entender los aspectos básicos del registro contable se centre en la adecuada utilización de información financiera para fines de gerencia, de inversión y crediticios.

 

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