Operación de las empresas y la toma de decisiones

 

por Francisco Javier Calleja Bernal

profesor de planta del departamento de contabilidad del ITESM Campus Ciudad de México

fcalleja@itesm.mx

 

La enseñanza a nivel profesional de temas contables y financieros en nuestro país ha tenido el defecto de estar centrada en la operación y considerar poco o nada lo relativo a la toma de decisiones.

 

Tomemos como ejemplo materias como Contabilidad, Finanzas, Auditoría, Presupuestos y aun las Matemáticas o la Estadística aplicadas a la administración, que en licenciatura tienen temarios repletos de cuestiones operativas, cálculos, fórmulas, detalladas metodologías y sugerencias; en cambio, carecen de situaciones en las que el alumno tenga que decidir. Incluso en cursos de maestría y de doctorado se pierde el tiempo en demostraciones o en elaboraciones numéricas, pero se dedica muy poco a que el estudiante aprenda a decidir basándose en los números que ha calculado. En ocasiones, el decidir se reserva para el trabajo final o para el examen, a pesar de que el alumno nunca ha tenido una práctica equivalente de esta actividad

 

Hay varias causas de este hecho, examinemos algunas y sus posibles soluciones.

 

Los profesores somos, en buena parte, responsables de esta situación, ya que somos los primeros en centrar la atención de los estudiantes en las cuestiones de cálculo, de demostración, de elaboración e incluso cuando redactamos los programas nos preocupamos de que los objetivos sean muy específicos en relación a que el alumno debe pasarse la mayor parte del tiempo en las cuestiones operativas. La solución a esto implica una toma de conciencia urgente y un cambio inmediato, por parte de nosotros los profesores, acerca de cuanto tiempo debe dedicar un alumno a hacer tareas o actividades de clase totalmente mecánicas y cuanto a evaluar información y tomar decisiones basándose en dicha información.

 

Nosotros, los que ahora enseñamos en las aulas universitarias, fuimos educados de manera operativa pero somos los que debemos hacer el cambio. La costumbre casi siempre se mantiene y se necesita un esfuerzo doble para romperla. Probablemente aprendimos la operativa en el aula y solamente tomamos decisiones cuando estuvimos en el campo laboral. Es muy importante que utilicemos el aula como un laboratorio en que el alumno use los números y los cálculos pero, sobre todo, aprenda a decidir.

 

Pudiera darse el caso de que los profesores que están a cargo de estas materias tengan escasa o nula experiencia en la toma de decisiones, de manera que entonces se inclinan por el área que ellos conocen que es la operativa.

 

Es más fácil enseñar a operar que a decidir y esto ha influido para que tomemos el camino fácil. Los niveles taxonómicos en los que se ubica la toma de decisiones son más altos que aquellos en los que sólo se calcula. Esto también hace pensar que los profesores debemos lograr que los niveles taxonómicos de los programas sean un poco más elevados, ya que los alumnos son perfectamente capaces de enfrentarlos y de superarlos.

 

Las mismas empresas que demandan los servicios de los futuros profesionales han contribuido, ya que normalmente los exámenes de admisión están llenos de cuestiones numéricas, en las que la habilidad más requerida es la aritmética y pocas veces se solicita el tomar decisiones. A pesar de lo anterior, la empresa desea siempre más de los recién egresados, ciertamente el enseñarlos a decidir los hará mejores candidatos a la contratación.

 

Tanto en el aula como en la empresa es más fácil examinar y calificar lo que es numérico; ya que la toma de decisiones puede tener muchas facetas que, a la hora de calificar, la hacen más compleja.

 

Todo esto es un cambio muy importante al que debemos contribuir dentro de las universidades mexicanas, poner en su justo sitio la parte operativa, que tal vez no puede olvidarse, pero darle mucha más importancia a la toma de decisiones.

 

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