Pasado y presente, costo y valor
por Francisco Javier Calleja Bernal
profesor de planta del departamento de contabilidad del ITESM Campus Ciudad de México
fcalleja@itesm.mx
Durante muchos años, tal vez demasiados, la contabilidad ha estado apegada casi exclusivamente a los costos.
Siempre se ha procurado ser muy claro en la cantidad de dinero que se pagó por las propiedades de una empresa y en saber en que proporción está devengado dicho precio.
Considerado uno de los principios de contabilidad indiscutibles y al mismo tiempo una limitación de la información contable la idea de costo ha prevalecido como una de las partes centrales de todo el edificio contable.
Durante muchos años, también, los usuarios de la información contable se han declarado satisfechos con ese concepto del costo considerado como el pilar de las informaciones financieras que publican las diversas empresas. El ámbito empresarial y las bolsas de valores vivieron razonablemente satisfechos con el costo o, cuando menos, supieron disimular que así lo hacían durante muchos años y aceptaron que, para tomar algunas decisiones extremas, tenían que salirse de los parámetros de la contabilidad y de lo que su contador podía aconsejarles, ya que éste tercamente seguía hablando de costo o de valor en libros que, para el caso, era lo mismo.
Poco a poco fue apareciendo un cuestionamiento a si el valor histórico original, vulgo costo, era suficiente.
Los académicos no han estado fuera de esta cuestión y cada vez son más los alumnos que en las universidades piden que el contador y sus estados contables les informen acerca del valor de la empresa, de la cantidad de dinero que puede recuperarse efectivamente el día de hoy por su negocio.
Pero, evidentemente, son los ámbitos empresariales y de las bolsas de valores los que más reclaman a los contadores mayores elementos de juicio y en los cuales basarse para tomar decisiones trascendentales y, por lo tanto, piden modificaciones a las reglas contables que permitan conocer el "valor real" de las empresas.
Las Normas Internacionales de Contabilidad y los Principios Estadounidenses de Contabilidad utilizan términos como valor razonable o flujos de efectivo futuros que nos hablan de un nuevo horizonte contable en el cual las expresiones como "las cantidades de efectivo que se afecten" van siendo puestas a un lado y sustituidas por "los montos por los cuales pueden ser intercambiados" o por "la estimación de los flujos netos de efectivo futuros", es decir, las certezas van siendo dejadas de lado y sustituidas por las probabilidades.
Alguno podría afirmar un poco a la ligera que los costos son cosa del pasado y que los valores son el futuro.
Pero no pueden olvidarse las recientes lecciones que las empresas estadounidenses nos dan al aplicar mal o malintencionadamente ciertos criterios contables muy arriesgados.
La profesión contable en México debate que cambios deben hacerse y cómo hacerlos sin olvidarnos del costo que tantos años nos ha acompañado o nosotros a él, y sin menospreciar el conocer cuanto hemos pagado por un bien o un servicio, pudiéramos agregar (no sustituir) la información que ahora se demanda de nosotros sobre las posibilidades que tienen las empresas y su posible valor en el mercado.
El debate es interesante porque se trata de un gran reto, el de informar de acuerdo a una nueva situación y a nuevas necesidades, y si los contadores públicos no tomamos la responsabilidad de informar, como lo hemos hecho hasta ahora, alguien más lo hará.