Sigue vigente la necesidad de calcular el costo

por Francisco Javier Calleja Bernal
profesor de planta del departamento de contabilidad del ITESM Campus Ciudad de México
fcalleja@itesm.mx 

Aunque durante los noventas estuvo de moda criticar a los departamentos de costos de las empresas y a la manera de hacer el cálculo de dicho costo, tenemos que admitir que sigue vigente, en todas partes, la necesidad de calcular el costo.
No me refiero solamente al interior de los departamentos de contabilidad o incluso al interior de las grandes empresas, sino a lo que cada uno de nosotros requiere en su vida diaria. ¿ Cuánto costó ? Sigue siendo una pregunta válida y absolutamente indispensable de contestar.

Las nuevas generaciones de estudiantes de licenciatura (de cualquier licenciatura) tienen, como ha sucedido siempre, la necesidad de conocer las diferencias entre el costo y el valor, y tienen necesidad, también, de poder precisar con exactitud lo que cuesta producir bienes y prestar servicios en este mundo globalizado.

Si bien es cierto que el cálculo del costo que se hace cada día es un cálculo del costo mejorado en comparación con el del día anterior. Las nuevas herramientas del costeo implican cambios de actitud y una nueva forma de ver las cosas, los negocios y nuestro comportamiento mismo.

Las áreas contables se ven favorecidas, periódicamente, con oleadas de ideas innovadoras que representan un avance concreto en ese campo del conocimiento, a diferencia de otras áreas donde, en algunas ocasiones, las innovaciones son sólo modas.

Para cualquiera que haya tenido un mínimo contacto con los costos, esos momentos de innovación son fácilmente identificables a través de los últimos años y hoy quisiera referirme a dos ejemplos muy concretos: el costo estándar y el costeo basado en actividades.

Aunque el costo estándar es conocido en México desde hace, cuando menos, treinta años se presenta ahora un creciente número de empresas que se incorporan a él y que están deseosas de explotar al máximo todas sus posibilidades. Los consultores especializados en el área de costos tienen un amplio campo para desarrollar su actividad y apoyar a las empresas, haciendo del costo estándar una herramienta realmente útil.

Sería interesante reflexionar acerca de sí este auge del costo estándar se deba a que ya estamos maduros para pensar en la necesidad de normas firmes que deban regir el comportamiento de las actividades dentro de la empresa. Representaría el final de la administración por corazonada y la puesta en práctica de criterios fijos de lo que debe estar sucediendo al interior de las organizaciones.

De todas maneras, el funcionamiento del costo estándar suele enfrentar algunos problemas de carácter operativo que limitan el aprovechamiento al máximo de sus posibilidades. Un ejemplo que puede resultar muy representativo de lo anterior y que parece estar más extendido de lo que supondríamos es el relativo a la toma de decisiones posterior a la determinación de desviaciones entre costos reales y estándar, es decir, la norma está establecida y la realidad se ha apartado de esa norma ¿ qué hacemos en ese momento ? Al visitar empresas se encuentra de manera indebidamente repetitiva el hecho de que las desviaciones cuantificadas en un mes son las mismas del mes anterior y las mismas de siempre, ya que los diversos interesados no hacen nada por subsanar aquellas desviaciones que se deben a estos llamados "errores operativos", es decir, no toman las decisiones adecuadas para solucionar los problemas que el costo estándar está haciendo evidentes.. Me refiero, sobre todo, a desviaciones en cantidad de materia prima o de mano de obra consumidas que es donde esta situación se presenta con mayor frecuencia y dónde es más urgente realizar correcciones para que el estándar cumpla cabalmente su función.

Por otra parte, comienza a conocerse hace pocos años el costeo basado en actividades y se viven ahora las primeras experiencias de su implantación, es necesario que su divulgación sea lo más clara posible y su utilización futura la más correcta.

En el caso del costeo basado en actividades estamos hablando de una herramienta muy poderosa que dadas las condiciones contables de nuestro país, casi siempre ayuda a los usuarios a encontrar áreas de mejora concreta en su cálculo del costo. A pesar de lo anterior, los consultores deben ser muy explícitos en el sentido de que el sistema en sí mismo no garantiza una mejora automática y siempre representa una gran cantidad de trabajo adicional para la empresa. Algunos empresarios dudan en aceptar la implantación de esta metodología al no estar seguros de los beneficios concretos que traerá a sus empresas.

Podría afirmarse que mientras menos bueno sea el cálculo del costo mayor será el beneficio del costeo basado en actividad, lo cual también entraña un poco de dificultad para su uso ya que solicitar su implantación implica un tácito reconocimiento de la existencia de problemas.

Pero, a final de cuentas, la necesidad de calcular el costo de bienes y servicios sigue existiendo y una nueva generación de empresarios enfrenta con valor el reto de calcular bien el costo y de seguirlo haciendo así de aquí en adelante.

REGRESAR